UN AMOR TAN GRANDE PARA LAS FAMILIAS

La guitarra, una compañia fiel
La guitarra, una compañia fiel
Que amor tan grande Jesús nos ofrece. Jesús nos ama a cada uno de nosotros, Jesús nos ama a nuestro prójimo y especialmente, en el evangelio de este domingo, Jesús ama la nuestra familia. El tiene mucha atención para ellos que viven el matrimonio. Vamos a reflexionar este amor que hemos escuchado en el evangelio.
Jesús esta terminando su ministerio, yendo a Jerusalén por última vez: él entrará pronto triunfante la ciudad, en el Domingo de Ramos, unos días antes de su Pasión y Resurrección. Es en este tiempo que algunos Fariseos se acercan a Jesús para ponerlo a prueba. Y, bajo la influencia del espíritu de tentación, ellos no encuentran nada más insidioso que esta pregunta acerca del divorcio. Así, haciéndole esta pregunta al Señor, los Fariseos ponen ante Él la tentación del divorcio; pero Él, fiel a la Voluntad de su Padre, tenía ya decidido contestar, como siempre, por el bien de su Esposa, la Iglesia: “Abbá, Padre, todo es posible para ti; aparta de mí esta copa; pero no se sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú.” (Mc. 14:36)
De hecho, Jesús, a través de su Pasión, la cual está incesantemente frente a sus ojos, especialmente ahora que la ultima batalla esta tan cerca, confirmará su alianza con su Iglesia, y, a través de ella, con toda la humanidad. Jesús es el Esposo de la Iglesia desde su Encarnación, y a través de su Pasión y de su Resurrección, Él sellará en su Sangre esta Alianza eterna en la cual el ha entrado a través de su perfecta y continua realización de la Voluntad de su Padre.
Por su Pasión, Jesús unirá a todos los hombres a través de la fe en la virtud de purificación de su preciosa Sangre, derramada por los pecados de todos los hombres y mujeres a través de la historia. La Pasión de Jesús es el medio de unidad y comunión; el propio Señor expreso esto cuando es estaba por ser arrestado como un criminal: “Que todos sean uno; como tú, Padre, en mí y yo en tí. Que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.” (Jn. 17:21)
Ayer hemos celebrado la fiesta de Santa Teresa del Niño Jesús, nuestra patrona de esta Iglesia parroquial. Una de muchas enseñanzas de Santa Teresita es sobre el amor. Conviene hoy para hacer una cuenta sobre ella. Para ella, hay cuatro tipos de amor, son amistad, fraternal, matrimonial y ágape. La amistad es un amor que encontramos entre los amigos. El fraternal es el amor que hay entre los hermanos y hermanas. El matrimonio es el amor entre el marido y la mujer, y el agape es el amor entre una persona humana a Dios, el Padre. Este es los tipos del amor humano. Y es también el don de Dios. Cada uno de nosotros tiene estos tipos del amor dentro su corazón. Hay amor para una amistad, hay tambien para el fraternal, también para el matrimonio, que ha vivido Santa Teresita. Porque? Porque para ella, su esposo es Cristo, su alma esta siempre con Jesús. Para ella no hay espada, no hay armas que pueden separar el amor que tiene a Jesús. Por eso, con muchas ganas, cuando tenia 15 años, iba al Papa en el Vaticano para que podría ser como monja carmelita. Y que es el amor de ágape? Es no hay ejemplo más brillante que el amor de Cristo, un hijo que ha dado toda su vida para su Padre.
Hablamos hoy, en el evangelio sobre el amor del matrimonio. Jesús está poniendo sus ojos a las familias, Jesús ama a las familias. Por eso, no quiere que haya división en una familia. La separación es dolorosa. Por eso, en la enseñanza de Santa Teresa vemos que una familia, es decir, el esposo y la esposa, que en la libertad y en el amor se unen para siempre, debe seguir las huellas de Santa Teresita…. Siempre guardar su amor en sus corazones. Es importante. Cuando hay amor hay también responsabilidad. Cuando hay un amor grande, hay también una responsabilidad muy grande. El amor que tenemos, el amor que pertenece a las parejas, es basada en el amor de Jesús. La prueba del amor es como dice Jesús, ser como mas pequeño, más último y ser como un servidor fiel. En este caso, el esposo tiene que aprender a Jesús para lavar los pies de su mujer …. Y la mujer tambien …. Tiene que intentar a lavar los pies de su esposo. No es facil. Y los dos, el esposo y la esposa se unen para lavar los pies de sus hijos, para servir sus hijos, para amar a sus hijos con mucha responsabilidad. Los hijos también debe que aprender de sus padres y de Jesucristo, a ser un servidor fiel, un hijo que siempre estar dispuesta para escuchar la palabra de Dios a través de sus padres. Los padres en una bendición a los hijos.
El matrimonio es un sacramento, un gran sacramento, el sacramento que esta ciertamente el más cercano a la Eucaristía: estos dos sacramentos son de hecho signos reales de la unión de Cristo y toda la humanidad. Así, durante el matrimonio tenga algunas fases difíciles, no faltará ninguna ayuda de Dios para los esposos, especialmente la poderosa y efectiva ayuda del sacramento de la Eucaristía. Si una unión entre un hombre y una mujer debe durar hasta la muerte, así como el Señor lo desea, entonces esta unión sufrirá de pruebas, pero pruebas que, como la Pasión del Señor, llevara a la Resurrección, ya en esta vida.

La predicacion en el domingo de 27
en Nueva York
Preparada por Don Juan L Wuwur